España es así: la Iglesia Católica le niega la primera comunión (que sigue siendo una fiesta grande y extendida) a un niño celíaco. O sea, que el chaval, de ocho años, no puede meter entre pecho y espalda nada que contenga trigo, avena o centeno so pena de enfermar. Existía la posibilidad de que comulgara con una oblea de maíz, pero las autoridades religiosas dijeron que ni hablar.
¿Una barbaridad en el siglo XXI? Que juzgue cada cual, pero, siguiendo las normas al pie de la letra, el niño y sus padres no tienen ninguna razón cuando proponen la oblea de maíz: la hostia tiene que ser necesariamente de trigo o no hay sacramento que valga. Así que la Iglesia Católica ha propuesto, como única e innegociable salida, que ese niño de ocho años reciba la primera comunión… ¡con vino!
Me encantaría saber a quién le parece esto lógico.