Resulta difícil escribir citando a un partido político y, al mismo tiempo, convencer al lector de que lea lo que lea no indica que el autor se muestre a favor o en contra de ese partido, sino que se trata de una crítica o una alabanza concreta.
Dicho lo anterior, el Gobierno autonómico de Galicia (socialistas y nacionalistas) ha aprobado las llamadas Normas do Hábitat. Es decir, una regulación de las calidades de la construcción, de tal manera que desde su entrada en vigor, el pasado 17 de abril, los estándares mínimos de calidad son más altos y exigentes que lo que había hasta entonces. En otras palabras, las viviendas van a ser mejores, con mayor ahorro energético, menos humedades y más acogedoras porque muchas de ellas tampoco pueden ser tan bajas como hasta ahora.
Los constructores se han indignado, con el argumento, en el fondo, de que ellos construyen como quieren y de que la aplicación de las Normas do Hábitat va a encarecer la vivienda, algo que parece cierto y lógico si bien nada indica que vaya a haber un salto descomunal en el precio. Y el Partido Popular (conservador) viene pidiendo -la última vez, el pasado domingo- la derogación de esas normas. O sea, que continúe la especulación y la muy baja calidad imperante en los hogares de Galicia actualmente. La chapuza, en suma.
Resulta difícil de entender que un partido serio se oponga a que mejore la vida diaria de los ciudadanos. Incluso en países donde la casa no es tan importante como el coche.
Amén a todo.