Nombres raros en España (¿y IV?)
Siempre queda algo en el tintero y siempre aparece algo nuevo. Los nombres y las modas sobre ellos cambian, por ejemplo. He conocido a personas bien mayores llamadas Honorina o Asirio, Rufino o Gracinda. Aladino o Salfira. Al igual que Sandalio, Felisardo, Juventina, Celedonia o Silesio, cuando fueron bautizados también les rebuscaron el nombre, puesto que alguno de esos es excepcional (Silverio, menos) y es de suponer que en su entorno social causarían tanta sorpresa como hoy sucede con otros.
Porque sorpresa tienen que llevarse los profesores de Yamunchi, y ya no digamos los de Jeymi Vanesa (¿cómo lo pronunciará?). Kimberly se pasará la vida aclarando que empieza por k y termina con y. En Valencia hay una Yulisa. María de las Piedras al menos lo pronunciará sin problemas cuando vaya al colegio en su Asturias natal…
Pero estoy convencido: aparecerán más, muchos más. Porque en este país vale todo. Aclaración final: ninguno de los padres de esos pequeños ciudadanos es inmigrante.
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