Unas reflexiones para los jueces (que dicen que tienen sobrecarga de trabajo)
Es éste el contexto en el que se explican tantos incumplimientos intolerables de deberes profesionales elementales y actitudes despóticas y prepotentes para con los demandantes de justicia y los acusados, en particular tratándose de gente de a pie, en contraste con la obsequiosidad frente a los titulares del poder. Esas actitudes han sido una fuente inagotable de descrédito de la jurisdicción, cuya permanencia ha contado con el silencio cómplice de los propios jueces y, muchas veces, también de las corporaciones de abogados.
Así, pues, no hay legitimidad de naturaleza ‹‹sacramental›› y por el sólo acto formal de la investidura. El juez debe relegitimarse (o, de lo contrario, se deslegitimará) en cada uno de los actos propios de su oficio.
La independencia judicial no es un privilegio de grupo o de casta sino una garantía del ciudadano.
Lo anterior no son palabras mías, sino que se trata de afirmaciones hechas en el 2001 por Perfecto Andrés Ibáñez, magistrado del Tribunal Supremo (yo creo que hoy jubilado).
PD/ Le agradezco su colaboración a una de las personas de ese mundo que me las ha enviado. Aún queda en quien confiar…
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