La educación no es igual para todos los españoles

Los países fuertemente centralizados, como Francia, tienen sus problemas. Los no centralizados, como España, también. El que un sistema sea mejor que otro no depende de dónde se tomen las decisiones, sino de su eficacia, de planificar de manera aceptable o no la vida diaria de los ciudadanos y sus necesidades.

En España existe un Estado de Autonomías. Es decir, nacionalidades y regiones se autogobiernan hasta un límite que roza el federalismo, pero sin traspasar la línea. La mayoría de las competencias que afectan a esa vida diaria se encuentran transferidas, y no dependen para nada de Madrid y su Gobierno. Por ejemplo, la educación.

Cada comunidad organiza su sistema de enseñanza dentro de un organigrama general que existe para todo el Estado. Pero al hablar de dineros, cada una hace sus presupuestos. Por ejemplo, en el País Vasco (número uno) el gasto medio anual por alumno de enseñanza no universitaria escolarizado en centros públicos asciende a 8.858 euros. En Galicia (número seis de la lista), a 5.947. Abajo de todo, Andalucía (4.211) y Murcia (4.320), que son las comunidades que menos invierten en educación. La media española se sitúa en 5.299.

En otras palabras, los chavales vascos tienen muchos más medios que los murcianos en este capítulo. La deducción es obvia, porque la desigualdad en la educación se transforma en más desigualdad laboral y social en la etapa adulta.

Publicado en on Mayo 12, 2008 at 8:42 am Comentarios (1)

El eterno tema del alcohol

Llega a mis manos el informe de la Fundación La Caixa centrado en España y titulado “Adolescentes ante el alcohol. La mirada de padres y madres”. Para meterse bajo la mesa y echarse a temblar. Grethe Christensen, profesora danesa a quien tengo por una excelente hispanista refugiada en su humildad, debería de hacerse con un ejemplar, ya que su estudio sobre el botellón se vería bien documentado. Como no voy a reproducir el informe, entresaco a boleo algunas afirmaciones. Por ejemplo:

Nueve de cada diez adolescentes aseguran que en su casa se meten entre pecho y espalda bebidas alcohólicas.

Los padres consideran que no procede hablar con sus hijos sobre el riesgo de esa bebida (bien porque es “precipitado”, bien porque es “inútil”) y llegan a aceptar que el consumo constituye un rasgo de madurez.

Además, el número de jóvenes que practican el botellón semanalmente se ha duplicado en los últimos seis años: del 6,1% al 12,3%).

La edad de iniciación al consumo sigue estable: entre los 13 y los 14 años, si bien el 7% de los chicos de 12 bebe con desigual cadencia.

¿Que se quiere ver de manera positiva? España es el decimoprimer país en la clasificación europea según los litros de alcohol puro consumidos al año: 9,9 por persona. Muy por debajo, por cierto, de los que ocupan los dos primeros puestos: Luxemburgo (14,61) y República Checa (13,67).

En cualquier caso, los padres españoles se sitúan como meros espectadores ante ese panorama. Y eso es lo que me da miedo.

Publicado en on Abril 4, 2008 at 8:51 am Comentarios (0)
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