A golpes con las mujeres
Vigo es una ciudad de unos 250.000 habitantes (ojo: véase en Comentarios la precisión de Félix. Gracias, Félix) situada en la fachada atlántica. El pasado fin de semana fueron detenidos tres hombres por agresiones a sus parejas sentimentales y un cuarto acabó en el calabozo por quebrantar una orden de alejamiento. Este último estaba a las seis de la madrugada llamando reiteradamente al timbre del domicilio de su mujer, pasándose por la entrepierna la decisión del juez que lo obliga a apartarse de ella.
Todo ello en una sola ciudad. ¿Cómo es posible que la sociedad se niegue a hacer una reflexión sobre qué está pasando y siga aferrada a las consignas panfletarias de siempre, que en absolutamente nada ayudan a arreglar el problema de la violencia doméstica?
¡Ah! Por cierto, mera información: dos de los detenidos eran inmigrantes y los otros dos españoles (al 50%).