Archivo para agosto 2008

“¿Y Julio López?”

agosto 31, 2008

América Latina es una realidad que está ahí. Julio López es una persona que no está aquí. Lo secuestraron en el 2006, no en plena dictadura, por investigar ser acusador principal en un juicio contra los asesinos de hace 30 años, y al menos la suerte de 62 presuntos torturadores dependía de su testimonio. Y lo curioso es que desapareció como por arte de magia y nadie sabe nada de él. Por eso la Liga Argentina de Derechos del Hombre ha organizado una campaña para que todos los periodistas de ese país, en sus actos de trabajo, suelten la pregunta “¿Y Julio López?”. El interlocutor, el que sea, algo tendrá que decir. Porque lo que resulta inadmisible es que ninguna autoridad sepa nada, lo cual replantea el papel del ejército en un país nominalmente democrático como es Argentina. Una vergüenza.

Nombres raros en España (¿y IV?)

agosto 29, 2008

Siempre queda algo en el tintero y siempre aparece algo nuevo. Los nombres y las modas sobre ellos cambian, por ejemplo. He conocido a personas bien mayores llamadas Honorina o Asirio, Rufino o Gracinda. Aladino o Salfira. Al igual que Sandalio, Felisardo, Juventina, Celedonia o Silesio, cuando fueron bautizados también les rebuscaron el nombre, puesto que alguno de esos es excepcional (Silverio, menos) y es de suponer que en su entorno social causarían tanta sorpresa como hoy sucede con otros.

Porque sorpresa tienen que llevarse los profesores de Yamunchi, y ya no digamos los de Jeymi Vanesa (¿cómo lo pronunciará?). Kimberly se pasará la vida aclarando que empieza por k y termina con y. En Valencia hay una Yulisa. María de las Piedras al menos lo pronunciará sin problemas cuando vaya al colegio en su Asturias natal…

Pero estoy convencido: aparecerán más, muchos más. Porque en este país vale todo. Aclaración final: ninguno de los padres de esos pequeños ciudadanos es inmigrante.

Nombres raros en España (entrega III)

agosto 28, 2008

Turno para ellas, víctimas inocentes de cualquier ventolera que le da a los padres u otros familiares. Como en España uno se llama de cualquier forma, hay algunas Nicole, lo cual aún se puede pronunciar en castellano. Más difícil lo tienen las Jahanara, e ingoro si pronuncian la h aspirada o la convierten en muda las Haizea. Unas sí y otras no, supongo.

Alguno oyó campanas pero no supo dónde, y tan tranquilo inscribió a la niña como Xerezade (el original es con Sh inicial). Y, en fin, los nervios al escribir debieron de trastocar alguna vocal, y ahora hay infantas llamadas Menalia (sí, no hay error, no es Melania, no). En una empresa gallega trabaja Nórica (pudo ser peor, le pudieron haber puesto el grupo Nh inicial o h muda al final, por ejemplo), y Pika tiene que aclarar que no es diminutivo de nada, sino que se llama así.

Por cierto, ninguno de los familiares de esas niñas es inmigrante -porque entonces sí se entendería tan extraños nombres- y, por supuesto, todas ellas han salido públicamente en algo, por lo general en un periódico. ¿Y el sentido común? Esa sí que es otra historia, pero el legislador que consiente eso carece de él, desde luego.

Rufián

agosto 27, 2008

“¿Qué es un rufián?”. La pregunta la hace una profesora de español de Suecia. Y copio literalmente lo publicado al respecto en abril de este año en la revista de mayor difusión en España (aunque no es la única opinión):

Llamamos “rufo” o “rufián” al chulo de putas, al hombre que vive de las mujeres. Juan Corominas remonta la antigüedad del vocablo al siglo XIV; cree que pudo decirse de latín “rufus” = pelirrojo, por la prevención moral que existió contra los hombres de ese color de pelo y por la costumbre de las rameras romanas de utilizar pelucas rojas. Pero quizás sea excesivo remontarse tan atrás si se atiende al germánico “ruffer” = alcahuete, ocupación principal del rufián.

Nombres raros en España (entrega II)

agosto 26, 2008

La legislación española permite llamar a un niño o niña de cualquier manera. Los límites son tan difusos que en la práctica lo único prohibido es poner nombres malsonantes o insultantes. Por lo demás, todo vale. El anárquico secular espíritu español del “yo hago lo que quiero y puedo” se manifiesta también a la hora de registrar al nacido. Como primera consecuencia, cada vez son más -y suman legión- los centros educativos que han prohibido o recomendado a los padres que no celebren de ninguna manera el santo de los niños (muchos llevaban golosinas, tarta o chucherías al aula) excepto en el ámbito privado, claro está. Lo contrario implica -entienden- una discriminación para aquellos niños que no pueden celebrar su santo puesto que sencillamente no lo tienen.

Otro problema que ya apareció en la adolescencia es el mero hecho de tener que explicar en cualquier situación (máxime si es ante un funcionario) cómo es el nombre. Por ejemplo, en un aula de adolescentes del centro de A Coruña se juntaron una Jessica, una Yessikah y una Yésica. En las de al lado había una Jennifer, una Yeni y una Jeni. “Me llamo Yessikah, con y, doble s, con k y acabado en h” es la manera de decir su nombre una de ellas. Otra dice “Me llamo Jeni con j”. Una tercera dice: “Me llamo Yésica, así como suena”.

Ante el ancho es Castilla y todo vale, adolescentes españoles cuya familia nada tiene que ver con la inmigración pasean como pueden su nombre: Brayan (así escrito, no hay errata), Dakota (ante las dudas, conviene aclarar que es un niño, no niña), Arael (otro niño), Aquior, Axel Zena, Nahuel… varones también. Otro día hablaremos de las hembras.

Una locura. Sencillamente. Pero es que el país no da para más, mal que le pese a algunos y lo intentemos otros más.

La omnipresencia de los García

agosto 24, 2008

Santa Cruz de Tenerife, Lugo, Pontevedra, Ourense y Las Palmas son las únicas provincias españolas que no tienen el de García entre los tres apellidos más frecuentes. 33,2 de cada mil españoles llevan ese apellido como el primero de su carné de identidad, incluso en el País Vasco y en Cataluña. A continuación figuran los siguientes apellidos:

  • Fernández, 20,8 cada mil.
  • González, 20,8 cada mil.
  • Rodríguez, 20,7 cada mil.
  • López, 19,6 cada mil.
  • Martínez, 18,7 cada mil.
  • Sánchez, 18,3 cada mil.
  • Pérez, 17,5 cada mil.
  • Martín, 11,1 cada mil.
  • Gómez, 11 cada mil.

En Ceuta y Melilla el apellido más común es Mohamed.

Para reírse un rato

agosto 22, 2008

Un alto en el camino. Todo el mundo mete la pata alguna vez, pero esta del teletexto semeja gloriosa: todo un ejemplo para los estudiantes de Periodismo. Toca reírse… y gracias, Nacho de la Fuente.

Los nombres de los españoles

agosto 20, 2008

Según el estudio que cada año lleva a cabo el Instituto Nacional de Estadística, y que acaba de hacerse público días atrás, los nombres más comunes de hombre durante el año 2007 fueron, en este orden:

  1. Daniel
  2. Alejandro (que hasta ahora ocupaba el número 1)
  3. Pablo

En lo que se refiere a niñas, este es el listado:

  1. Lucía
  2. María
  3. Paula

Letizia, que vivió su momento de expansión a raíz del matrimonio de la periodista con el Príncipe de Asturias, no figura entre los 100 primeros.

En el otro extremo -o sea, los menos habituales- son Xavier y Ander para varones y Ane y Estela para hembras.

Mientras que desde los 70 a los 90 los nombres de moda fueron David, María (con diferencia), María Carmen y Laura, en 1910 las cosas eran bien distintas: María (por supuesto), Carmen, Josefa, Dolores y Francisca imponían su mandato, mientras que ellos paseaban José, Antonio, Manuel y Francisco.

No hubo grandes cambios hasta la década de los 50 del pasado siglo, cuando tomaron fuerza los compuestos María Dolores y María Pilar, y 20 años después pedían paso Ana María y Cristina. No es hasta finales de los 80, y por influencia pura y dura de la televisión, cuando aparecen Vanesa, Sheila, Kevin, Jennifer…

En lo que apellidos se refiere, García y González son los más frecuentes en España, y los más escasos, Rey y Gallardo.

¿Existe acaso un feminismo machista?

agosto 19, 2008

Carmen Posadas es una aceptable escritora y una articulista fácil y amena de leer. No figura entre mis preferidas, pero la respeto. Y ahora, en la obligada limpieza veraniega, me encuentro con un artículo suyo que me interesó tanto hace unos minutos como a principios de marzo, cuando lo leí por primera vez. Se titula ¿Existe acaso un feminismo machista?, y, sin suscribirlo de pé a pa ni mucho menos, entiendo que contiene elementos de reflexión. Entresaco algunos párrafos, pero recomiendo que no se haga caso nunca al seleccionador (que es un manipulador, al fin y al cabo) y que el que tenga interés en el tema o en la obra de la firmante se lea el artículo completo. Así, en la primera de las tres columnas dice:

Muchas mujeres confunden el feminismo con una especie de lucha entre los sexos en la que nosotras somos las buenas y ellos, siempre los malos.

Y en la segunda:

Que una mujer rechace que un hombre le abra una puerta o le ceda el asiento en el autobús es una majadería. Que un compañero de trabajo diga que le gusta nuestro vestido no implica necesariamente que quiera arrancárnoslo allí mismo sobre la fotocopiadora. Y, en sentido contrario, que una chica mire a un tío con aire de virago y le grite “¡vaya culo!” no la hace más liberada ni guay ni mucho menos más sexy.

Jesuitas

agosto 17, 2008

En contra de la imagen tan extendida no sólo en España, los jesuitas no viven en su mayoría -ni mucho menos- en América Latina. El 1 de enero del año en curso la orden religiosa católica contaba con 19.216 miembros, el 29,6% de los cuales residían -o sea, trabajaban en la expansión de su ideología- en Asia Meridional. El 32,5% estaba en Europa, y tan sólo el 15,1% se localizaban en América Latina. ¿Por qué, pues, esa identificación? Porque fue y es al otro lado del Atlántico donde manifestaron todo su vigor creativo y su compromiso, y desde donde mejor supieron explicarlo al mundo. Además, es donde fueron carne de injusticia, y su denuncia de las bestialidades de las dictaduras militares algunos las pagaron con su vida, como el español Ignacio Ellacuría, asesinado a tiros y a sangre fría junto con varios de sus compañeros, su cocinera y la hija adolescente de ésta, crímenes en realidad impunes en aras de la supuesta reconciliación de la sociedad salvadoreña.

PD/ Creo que la última entrevista a Ignacio Ellacuría se la hice yo. Está editada en folleto y, si alguien lo quiere, se lo remito. Gratis, claro.