Touriño, su despacho, su coche y la campaña en su contra del PP

El presidente de la Xunta de Galicia, el socialista Emilio Pérez Touriño, ha manifestado a través de su hombre de confianza Gumersindo Guinarte que las denuncias del PP de que su coche oficial había costado 480.000 euros y que la remodelación de su despacho alcanzó los casi dos millones se deben a una campaña para “crear una especial situación de alarma”. En el fondo, Pérez Touriño no hace más que aplicar aquello de “no hay una mejor defensa que un buen ataque”. Dijo Guinarte, en rueda de prensa, que “tampoco tiene precedentes en nuestra comunidad” que un partido denuncie el despilfarro de quien está en el poder. Añadió que durante la presidencia del conservador Manuel Fraga, en el 2004 los gastos de protocolo fueron 790.000 euros anuales frente a los 700.000 de ahora, y remató diciendo que de los 33 Audi con que cuenta la Xunta, 30 proceden de los 15 años de Fraga y sólo 3 de los 3 años de gobierno socialista-nacionalista.

Lo que ni Pérez Touriño y Gumersindo Guinarte parecen haber entendido es que hace tres años los gallegos cambiaron el color de su gobierno autonómico no sólo para desarrollar políticas nuevas, diferentes y frescas, sino también para desarrollarlas con otras formas y modales. Y que desviar la atención de esa manera en nada les ayuda a clarificar la situación y a recuperar simpatías y votantes que, sin duda, han perdido con estos dos episodios del coche oficial y del despacho.

Porque sólo faltaría que la Xunta actual hubiera comprado más Audi que en la época de Manuel Fraga: llegaron y ya había 30 coches rodando. Alabanzas para la reducción del gasto de protocolo. Pero del fondo de la cuestión nadie dice nada. Gastar 1,6 millones de euros en cambiar el despacho presidencial de piso mientras se arreglaba la instalación eléctrica parecen muchos euros: son casi 270 millones de pesetas, y con eso se construye un edificio entero. Guinarte se limitó a enseñar los planos, con lo cual le dio más munición a un PP que durante su paso por la Xunta hizo del gobierno autonómico una finca privada, mientras la oposición, encabezada por Pérez Touriño, era incapaz (o no quería) de denunciar ni uno solo de los despilfarros.

Pero ¿costó o no su coche oficial 480.000 euros de los que el ciudadano de a pie -el taxista, el médico, el del contrato provisional de un mes- paga de sus impuestos en un coche oficial con una nevera que, dicen (nadie confirma ni niega nada en este país oscurantista), llegó a los 6.000 euros? ¿Dónde están las facturas? ¿Cómo es posible que el presidente Touriño diga en una emisora de radio que él no se encarga de esas cosas, pasando de puntillas como si él fuese un convidado de piedra y no el máximo responsable de Galicia?

Al final, resultará que la culpa es del PP por haber hecho oposición. Al tiempo.

PD/ La Voz de Galicia incluye hoy un artículo de opinión sobre el tema, titulado Si lo hacen, cuéntenselo a los que pagan.

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