30 años de Constitución democrática (aunque algunas leyes no lo sean)

Casi toda España ha conmemorado y celebrado hoy el día de la Constitución, los 30 años de la Carta Magna. Con discreción y mal tiempo, sin trabajar mucho el tema en los centros educativos. Minusvalorando (vicio muy español) el valor y los avances de una ley de leyes que ha permitido, a pesar de los cabestros de siempre, una convivencia como jamás se dio en la historia de este Estado, de facto plurinacional. Una Constitución avanzada y democrática.

Pero el que sea inequívocamente democrática en tanto en cuanto recoge el parecer de la mayor parte de la sociedad, expresado a través de sus representantes, no quiere decir que todas las leyes que rigen lo sean. La legislación democrática se rige, entre otras cosas, por el concepto de ciudadanía, emanado de la Revolución Francesa aunque la Iglesia Católica haya atribuido a ese movimiento todos los males presentes. Y el concepto de ciudadanía se asienta sobre algo tan sencillo como que la ley abarca a todos por igual. O sea, que si le doy una patada en el culo a un inmigrante negro tengo la misma pena que si se la doy a un nacional blanco, y si es aquel o este el que me la da a mí tendrá la misma pena.

Dos leyes manchan de vergüenza el curriculo democrático, dos textos que hacen diferencia de sexo y que, curiosamente, no provocan la algarabía en la calle que se oiría si se cambiaran las tornas y fuese justo al revés (que esperemos que no): la del Divorcio y la llamada de Igualdad de Género. Una y otra hacen diferencia y premian a la mujer castigando al hombre. No analizan los hechos, sino el sexo. O sea, como en el franquismo pero al revés. Y una injusticia jamás justifica otra injusticia.

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6 comentarios en “30 años de Constitución democrática (aunque algunas leyes no lo sean)”

  1. Begoña del Barrio Says:

    ¿Quieres decir que la Ley de Divorcio española premia a la mujer y castiga al hombre? Creo que me he perdido algo, no entiendo lo que quieres decir


  2. Hay curiosidades muy singulares. Mientras que leía el comentario de Crístobal sobre los 30 años de democracia, en la radio el señor Sánchez Dragó, considera esta democracia como algo inservible y que por supuesto el no había votado. Claro que durante este espacio, como viene haciendo el popular escritor desde hace tres semanas, reciba llamadas de condolecía por el fallecimiento de su gato Susi, cuya muerte la convertió Dragó en un drama nacional.
    En conclusión;la Democracia no logra evitar las extravagancias humanas.

  3. Cristóbal Ramírez Says:

    Sí, claro, Begoña, y la casuística es simplemente enorme e irrefutable. Al no entrar en la causalidad y considerar (textual) a la mujer “elemento a proteger”, convierte algo que nunca es bonito ni alegre como es un divorcio en un negocio. Un gran número de hombres maduros han tenido que regresar a casa paterna/materna por no tener ni para pagar un apartamento. Las dos últimas ministras de Vivienda plantearon el construir minipisos “para estudiantes y divorciados”. La situación es, en muchos casos, trágica, y es una de las causas (no la única, desde luego) de la violencia contra las mujeres. En fin, sería muy largo de relatar, pero el resumen es el comienzo: las leyes democráticas emanadas de la Revolución Francesa parten del concepto de ciudadanía, no se sexo o, por ejemplo, color de la piel.

  4. pablo j. Says:

    Estoy con Cristóbal. Es la primera vez que leo algo de él , pero tiene toda la razón. ¿Qué es esto de legislar a partir del sexo? Es la mayor discriminación posible… No se están haciendo bien las cosas. Simplemente hemos entrado en un proceso de invertir la situación: ahora los discriminados somos los hombres, no ya por las mujeres , sino por el propio Gobierno, el encargado de velar por nuestros derechos, de hombres y mujeres, porque todos somos iguales. Darle la vuelta a la tortilla es la mayor incoherencia que he visto en mi vida.

    Gracias por tus comentarios. Me servirán para un trabajo para la Universidad.

    Un saludo, Pablo.

  5. Cristóbal Ramírez Says:

    Gracias por tu comentario, Pablo. Simplemente, legislar en función del sexo es intolerable en una democracia. Para un lado o para otro. Porque se corre el riesgo de acabar legilsando para los ciegos, para los negros, para los inmigrantes, para los inteligentes, para los prolíficos… O para la raza aria, por ejemplo.

  6. migramundo Says:

    Me adhiero a tu reflexión sobre las leyes sexistas, en concreto sobre la del divorcio. Feliz 2009.


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