Anxo Quintana se aferra a su sillón en el Bloque y no quiere irse a casa

Las elecciones autonómicas en Galicia han jubilado al hasta ahora presidente, el socialista Emilio Pérez Touriño, y han situado en el disparadero a la otra cara de la moneda, Anxo Quintana, vicepresidente de la Xunta y número uno del Bloque. Políticamente hablando, tal para cual, con el agravante para el nacionalista de que durante años se le llenó la boca hablando del sufrido pueblo gallego explotado por el caciquismo secular… para desarrollar una política de despacho en beneficio de los suyos sólo interrumpida cuando salía a bailar con la gente de la tercera edad. Justo como hacía el ex presidente conservador Manuel Fraga. El reciente regalo por parte del Bloque de puestos de trabajo en la Administración autonómica y local a amigos y familiares (convocatoria de unas oposiciones a la medida) fue la gota que colmó el vaso de quienes hace cuatro años esperaban que se abriesen las ventanas y circulase el sano y puro aire democrático. Continuismo absoluto, prepotencia cuando no soberbia y un pulso constante a su socio de gobierno en el que Pérez Touriño demostró su debilidad, sin atreverse a elevar la voz y decir quién era el presidente, llevaron a Anxo Quintana y al Bloque a su peor resultado en una década. Y lo que es más preocupante para ellos todavía: en descenso continuado en todos estos años.

La remodelación necesaria es el inevitable primer paso. Y a ello se ha negado ayer el propio Quintana quien ha dicho que los tiempos políticos del BNG los fija el propio BNG y que él no dimitía. O sea, se va a prolongar la caída, el cainismo y la debacle interna. Si quieren volver a gobernar, que manden a casa a quien se aferra al sillón y que elijan a gente joven: la travesía del desierto va a ser larga, muy larga. Al menos una generación.

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2 comentarios en “Anxo Quintana se aferra a su sillón en el Bloque y no quiere irse a casa”


  1. Tanto se arrimó a la Tercera Edad que los jóvenes si se les ocurrió luego acudir a sus mitines.
    No obstante las galiescolas y los molinos al antojo nacionalista, fue lo que, a mi parecer, daño causó. Ya reinaba cierto temor en Galicia. De lograr eso Que vendría después?

  2. Cristóbal Ramírez Says:

    Uno recoge lo que siembra… La prepotencia y la soberbia son malas semillas.


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