Archive for the ‘Castellano’ category

¿Qué quiere decir “tener mala leche”?

noviembre 10, 2011

Pancracio Celdrán, sin duda el español vivo que más ha investigado en las curiosidades de las frases hechas, ha publicado en la revista de mayor difusión de España una deliciosa píldora que titula Tener mala leche: por qué “leche”. Lo mejor es reproducirlo:

Se dice que tiene mala leche la persona de mala índole y ruines instintos; se predica, asimismo, de quien tiende a hacer daño por el gusto de hacerlo. Acaso sea fonetización o expresión procedente del sintagma italiano mala legge = mala ley: no ser de ley una persona es tanto como ser falsa. Por otra parte, parece que se dijo “tener buena leche”, en el sentido de haber recibido buena crianza, ser de buena familia, tener principios… Tenerla mala, era lo contrario.

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Lenguaje sexista

noviembre 23, 2009

Me han mandado una de esas circulares que inundan internet y los correos electrónicos. No suelo hacerles caso, con excepciones. Este es una de ellas, que reproduzco textual cortando párrafos enteros porque es larga. Conste: estoy totalmente de acuerdo:

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”.  ¿Cuál es el del verbo ser? Es “el ente”, que significa “el que tiene entidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la  persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a éste la terminación “-nte”.

  Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”,  independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción. De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no “dirigenta”; “residente”, o “residenta”

 …  os propongo que paséis el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales).

 Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociadoen defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

“Cualque” no es nada moderno

agosto 19, 2009

Las clases han comenzando en Escandinavia. Huelgan comentarios, sobre todo teniendo en cuenta el lugar en que aparecen en el Informe Pisa los alumnos de allá y los de acá. Una profesora me dice que en sus vacaciones en España ha oído varios vocablos nuevos, y entre ellos “cualque”. Lo atribuye a los jóvenes, claro, y a la manía o tendencia a acortar todo. Y se equivoca. Viene como anillo al dedo un pequeño articulito que recientemente publicó el estudioso y divulgador Pancracio Celdrán, y que yo me limito a reproducir, agradeciéndole la clarificación que también le vendrá muy bien a la profesora finlandesa:

“Cualquier” es apócope de “cualquiera”. En singular decimos “cualquiera”, “cualquier”, y en plural “cualesquiera”, sin variación de género. La forma apocopada no necesita concertar con su género: “cualquier alumno, cualquier alumna”. Como arcaísmo emplea Cervantes la forma “cualque” y como muestra de la pervivencia del viejo término dice la jota oída en Corella: “Cualque día en cualque calle / cualque toro en cualque esquina / te ha de dar cualque cornada”.

Pues eso, todo menos voz nueva.

“Harre, burro!”

febrero 6, 2009

Me comenta un amigo, profesor de Lengua Española en un instituto, que cada vez se escribe peor, y lo achaca a una docena de causas. Entre los ejemplos que me cita está un “¡Harre burro!” que dejó, negro sobre blanco, uno de sus alumnos. Lo dice por esa “h” inicial, claro.

Había que ser diplomáticos y lo fui: el alumno tenía razón… relativa. Porque en la Edad Media así se escribía, y tal cual aparece en, por ejemplo, Juan Ruiz (siglo XIV).

Otra cosa es que el alumno lo supiera. Yo creo que, simplemente, no hizo un acto de erudición, sino que cometió una falta de ortografía.

Bofetadas y bofetones

enero 21, 2009

Dice Pancracio Celdrán, que de eso sabe mucho, que bofetada proviene de bofete, “y en última instancia del verbo bofar con el significado de soplar“. En documentación del siglo XV ya se citan bofetadas, aunque bofetón es posterior, y el mencionado autor habla de 1547.

Así que a Pancracio Celdrán le corresponde el mérito de contestarle a la profesora danesa que me ha preguntado, no a mí.

Dar el pego

septiembre 23, 2008

Nueva pregunta desde el norte de Europa: qué es eso de dar el pego. Me viene al pelo un articulito del especialista (yo no lo soy) Pancracio Celdrán, que recojo textualmente:

¿De quién se dice que “da el pego”? A quien engañan con arte o a la persona de cuya confianza y credulidad se abusa para obtener algún beneficio decimos que “le dan o le han dado el pego”, es decir: lo han engañado. Es frase del juego de naipes alusiva a la trampa consistente en pegar dos cartas. En el opúsculo publicado en 1898 por Florentino Andueza, titulado “El juego del monte y sus treinta trampas o secretos”, se describe esta fullería consistente en juntar los naipes.

Cosa baladí o cómo cambian los tiempos

mayo 16, 2008

Nueva pregunta lingüística desde los países nórdicos. Lo curioso es que alguien se preocupe por el significado de baladí, pero eso muestra el interés que el español despierta en el norte de Europa en particular y en el mundo civilizado en general.

La expresión antigua es “cosa baladi”. Es decir, la que no se apreciaba porque era producto directo de la tierra, no estaba manufacturada, no tenía valor añadido. De una revista saco una frase de Juan Díaz de Solís, descubridor del Río de la Plata en América allá por el siglo XVI: “Enriquecidos con aquellas presas baladíes de que hacían tanta estimación”. ¿Su origen? En el árabe, claro, como bien advierte la fonética. Balad es tierra o provincia (y por eso durante siglos baladí fue, también, provinciano), y baladí era en ese idioma “del propio país”. El último diccionario de la Real Academia Española propone una segunda acepción, “De poca importancia”.

¡Cómo cambian las cosas! Hoy lo que da la tierra tiene una alta cotización: la agricultura ecológica es más cara que la contaminante.